POST FASES DEL DUELO -TRANSITAR EL DUELO

Las fases del duelo

Hay muchas teorías en torno a cómo se vive el duelo; todas son válidas como guion para entender ese doloroso camino, pero no existen universalidades ni emociones obligatorias a sentir. Cada persona lo vive de forma absolutamente individualizada.

María acudió por primera vez a consulta sumida en una profunda tristeza. Su marido había muerto cinco meses antes y sentía un enorme vacío. No encontraba tierra firme donde asentarse, tenía la extraña sensación de estar “levitando”, le costaba concentrarse, todo en la vida parecía haberse paralizado.

Estaba angustiada y desconcertada incluso con su propio sentir. A veces, se descubría enfadada con él por haberla “abandonado” y enfadada igualmente con los médicos que le atendieron por no haberle podido mantener con vida; otras, oía un leve ruido en casa y por un momento pensaba que era él hasta que tomaba conciencia de que no, de que él había fallecido.

Había leído mucho sobre el duelo y sus etapas y se enfadaba también consigo misma por sentirse una marioneta de sus emociones. No sentía que fuese atravesando etapas, como si fuese un camino lineal por andar, sino que vivía sus días como una montaña rusa de emociones; tenía miedo de que su proceso no fuese normal y se estuviese volviendo loca.

 

Las 5 fases del duelo, una teoría erróneamente entendida

El ser humano necesita teorías para comprender lo que nos ocurre, para dar un sentido a nuestra realidad. Son hipótesis para hacernos sentir un poco más seguros pero, al no ser verdades absolutas, es fácil que ocurra como a María, que no se siente identificada con las fases de esas teorías y le provoca más angustia.

No existe teoría del duelo que pueda explicar la complejidad de este proceso, que cada persona vive de forma absolutamente individualizada. Sin embargo, sí son necesarias como base para explicar el proceso de duelo y su sentido, siempre recordando que no hay doliente igual ni tiempos ni emociones ni fases iguales. Sin duda, hay generalidades pero no universalidades.

Una de las teorías más conocidas sobre las fases del duelo y que devuelve más búsquedas en Internet es la de la doctora Elizabeth Kübler-Ross.

Ésta habla de cinco fases:

      • Negación
      • Enfado
      • Depresión
      • Negociación
      • Aceptación

Esta teoría, sin embargo, no surgió para entender el proceso de duelo tras el fallecimiento de una persona sino para ponerse en la piel y acompañar a enfermos terminales.

En el enfrentamiento con la muerte, ya sea de enfermos o seres queridos, coinciden momentos y emociones, pero se debe desterrar la idea, muy común, de que tras la muerte de una persona debemos sentir las fases que expresa la doctora Kübler-Ross.

 

Las 4 tareas del duelo, cuando el doliente tiene parte activa

Frente a la teoría de las fases de Elizabeth Kübler-Ross, erróneamente extendida en procesos de duelo tras fallecimiento, se encuentra la teoría de las cuatro tareas de William Worden, que permite que la persona que está transitando el duelo tenga parte activa, pueda hacer algo en su proceso.

Esta teoría desgrana el proceso en cuatro tareas:

      • Aceptar la muerte del ser querido. Tras la negación inicial, un proceso normal en los primeros momentos de duelo, la primera tarea es la aceptación de la muerte.
      • Elaborar las emociones relacionadas con la pérdida. El ser humano tiende a evitar las emociones que producen displacer, pero si no nos atrevemos a mirarlas se quedan agazapadas, haciéndonos creer falsamente que hemos superado el duelo. Tristeza, enfado, miedo, vergüenza… las emociones en este tipo de procesos pueden ser muchas y todas ellas deben ser atendidas y vividas.
      • Aprender a vivir en un mundo en el que el fallecido no está presente. Esta tarea, que suele darse simultáneamente con otras, implica volver a mirar a la vida, aprender a vivir de nuevo, atender a los roles que antes hacía el ser querido, recuperar la ilusión y redefinirse como ser humano.
      • Recolocar emocionalmente al ser querido y seguir viviendo. Conlleva invertir energía en cosas relacionadas con la vida mientras se llega a una imagen objetiva del fallecido, sin idealizaciones ni quejas, y a un nivel de dolor asumible en nuestras vidas. Ese dolor puede aparecer de manera punzante en momentos especialmente difíciles o importantes o en fechas especiales, pero será menos intenso.

 

A pesar de estas teorías que nos sirven de guía, siempre es importante tener muy presente -ya sea por un proceso de duelo propio o por apoyar a alguien que lo está atravesando- que hay tantos duelos como personas y deben respetarse todos, sin imponer/se qué se debe sentir o cuánto o cómo debe durar el dolor. En cada proceso influyen las particularidades de cada persona, su género, su cultura, su edad, su relación con el fallecido, el tipo de muerte, sus vivencias en otros duelos, su espiritualidad, su red de apoyo, su comprensión del mundo… cada doliente vive unas emociones con mayor o menor intensidad, cada persona tiene sus tiempos y sus necesidades…

4 Comentarios
  • Carmen Escarti
    Publicado el 00:44h, 02 noviembre Responder

    Sí .para mi fue un descubrimiento las 4 fases .al verlo más proactivas.Aunque las fases de kubler ross tb ayudan . Y como bien dices..cada duelo es único e individual! Gracias

    • Rosario Rey
      Publicado el 14:41h, 02 noviembre Responder

      Gracias, Carmen. Sí, todas las visiones son guías que nos ayudan a entendernos en este transitar. Un abrazo

  • Josefina R
    Publicado el 20:19h, 03 noviembre Responder

    Así es Carmen, al ser único e individual cada proceso de duelo es importante tener en cuenta las diferentes teorías

  • Pingback:Resiliencia tras un duelo
    Publicado el 18:33h, 18 noviembre Responder

    […] aceptación hasta que se puede recolocar emocionalmente al ser querido y seguir viviendo, última tarea en el proceso del duelo según el experto William Worden. Ésta conlleva invertir energía en cosas […]

Comenta el artículo